Para el que mas quiera

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Para el que mas quiera

Mensaje  Lily Evans el Sáb Mayo 02, 2009 5:30 pm

Las clases de pociones cada vez se ponían más complicadas, no le quedaba de otra que después de patrullar se tendría que poner a estudiar, si la amistad de Snape con ella aún fuera tan buena como las primeras veces, quizá le pediría algo de ayuda, pero comprendía algunas enemistades que los separaban. Dejo escapar un suspiro mientras se acomodaba mejor la mochila que colgaba de un solo hombro. No iba a ponerse melancólica en aquellas situaciones, los exámenes estaban a punto de comenzar y no se podía permitir pensar en otra cosa. Cada tanto iba a la lechucería para mandar cartas a su casa, los extrañaba demasiado, aunque no se arrepentía de estar en Hogwarts, siempre había dicho, y aún lo diría, que aquella vez que la carta estaba en sus manos, ya abierta y diciéndole que estaba en aquella escuela, la alegría que le invadió todo el cuerpo, se sentía tan feliz, aunque como toda felicidad, había agujeros de tristeza.

Sus zapatos oscuros provocaban un ruido seco y corto en los pisos de aquellos pasillos, no veía la hora de entrar a su sala común y sentir el calor que emanaba la chimenea, no se podía decir que el castillo fuera frío, aunque en las mazmorras el frío era inevitable, pero sacando aquello, siempre había un calor especial, pero no se comparaba con lo cálido que era la casa común de Gryffindor. Por fin y sin darse mucha cuenta llego ante el retrato de la dama gorda que estaba algo adormilada. Evans sospechaba que lo hacía a propósito, ya que por lo general le gustaba colocarle bromas a los estudiantes que pertenecían a aquella casa. Se llevo un mechón de cabello rojo detrás de la oreja y arqueó una ceja, deseaba entrar y de la única forma que podía hacerlo era despertándola.
-Ehm...no quiero ser mal educada pero ¿Me permitiría entrar si le digo la contraseña?
Ella mejor que nadie sabía cual era la contraseña, siempre se lo daban a los prefectos, primero que nada y luego se lo pasaban a todos los alumnos que formaban parte de Gryffindor. Lily notó como la dama gorda abría primero un ojo y luego el otro, con una sonrisa pícara en sus labios. Asintió con la cabeza, ante la pregunta que esta le había dicho. Evans tomo aire y dijo “las palabras mágicas”, para que el cuadro se hiciera a un lado y ella pudiera pasar a su sala común.

El calor la invadió de inmediato, volviendo a sentir que sus mejillas se tornaban rosadas nuevamente. Dejo descansar la mochila a un lado de uno de los sofás, no había muchas gente tampoco, lo más probable, o al menos la deducción que Lily saco, fue que muchos estarían afuera observando chicos, chicas o jugando a el Quidditch, al ajedrez mágico o quien sabe que. Dejo escapar otro suspiro y se sentó en el sofá individual que estaba junto al fuego, mientras cerraba los ojos y los volvía a abrir, ya lo había decidido, hablaría con el profesor de pociones para que le diera clases extras, quizá así no se sentiría tan perdida. Se inclinó un poco para adelante para tomar su mochila, era mejor dedicarse a otra cosa de los estudios. Saco un libro de “Criaturas mágicas” que lo colocó en su regazo, y luego trato de abrir el tintero, que ya había tenido problemas anteriormente.
-Oh vamos, no me hagas esto tintero.
Dijo mientras hacía fuerza, no le quedaba de otra que usar magia, aunque a veces prefería no hacerlo. Se toco con suaves toques la túnica, allí evidentemente no estaba. Con el pie atrajo hacía ella la mochila y allí la encontró a su varita mágica. La tomo entre sus dedos y se quedo pensando si lo hacía o no.
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